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Nucleo Rural
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La agricultura regenerativa ya es capaz de producir tanto como la agricultura convencional

Un estudio científico ha demostrado que la agricultura regenerativa iguala la productividad de la agricultura convencional y mejora suelo y alimentos.

La agricultura regenerativa ya es capaz de producir tanto como la agricultura convencional
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La agricultura regenerativa puede producir la misma cantidad de alimentos que el modelo convencional, con costos similares o incluso inferiores, según el primer estudio científico comparativo realizado en Cataluña. La investigación, presentada en Madrid por el CREAF y la Asociación Española de Agricultura Regenerativa Ibérica, refuta uno de los principales argumentos del sector agrícola tradicional: que este modelo no es escalable para alimentar a una población mundial de 8.000 millones de personas.

El informe, denominado Regenera.cat, comparó durante dos años —entre enero de 2024 y enero de 2026— parcelas gestionadas bajo criterios regenerativos y convencionales en un mismo territorio. La conclusión central es que, tras el periodo de transición necesario para recuperar la salud del suelo, las explotaciones regenerativas alcanzan rendimientos equivalentes a las tradicionales.

“Esto es importante porque echa por tierra ese falso argumento de que con la agricultura regenerativa no se puede producir a gran escala. Siempre lo refutamos, pero hoy tenemos la validación científica”, afirmó Javier Retana, catedrático de Ecología de la Universitat Autònoma de Barcelona, investigador del CREAF y coordinador del proyecto.

 

 

Alimentos con mayor densidad nutricional

El estudio también identificó mejoras significativas en la calidad nutricional de los productos obtenidos bajo prácticas regenerativas. Dolores Raigón, investigadora de la Universitat Politècnica de València y especialista en análisis nutricional, señaló que existen pocos trabajos que evalúen la densidad nutricional en este tipo de producción.

Entre los hallazgos destacan calabazas con mayor contenido mineral y antioxidante, así como peras con mejor equilibrio entre azúcares y ácidos, además de un incremento en polifenoles y capacidad antioxidante. Según los investigadores, estas características contribuyen a reducir el estrés oxidativo celular y fortalecer la protección frente a enfermedades.

En el ámbito ganadero, la leche procedente de fincas regenerativas en Planeses (Girona) mostró un índice aterogénico más bajo, lo que implica menor presencia de ácidos grasos asociados a la formación de placas arteriales. En el caso del yogur regenerativo, los índices aterogénicos y trombogénicos fueron aún más reducidos, lo que se relaciona con un perfil lipídico más saludable y menor riesgo cardiovascular.

Suelos con más carbono y mayor capacidad hídrica

Los resultados ambientales también fueron relevantes. Las parcelas regenerativas registraron al menos un 35% más de concentración de carbono en el suelo frente a las convencionales. Sara Marañón, investigadora del CREAF, destacó que incrementar en 0,4% anual la retención de carbono en suelos agrícolas y forestales podría compensar la totalidad de las emisiones actuales de gases de efecto invernadero.

Asimismo, la retención de agua fue un 9% superior en los terrenos regenerativos, lo que permite mayor absorción en episodios de inundación y más reservas en periodos de sequía. El estudio documentó también una mejora en el microclima del suelo, con una reducción de hasta 3,6 ºC en las temperaturas máximas estivales, así como un aumento en la biodiversidad de bacterias, hongos y microartrópodos, algunos reconocidos como biopesticidas naturales.

Durante la presentación, la Asociación oficializó un documento con diez criterios básicos para definir qué es la agricultura regenerativa real, ante la ausencia de certificación oficial y el riesgo de uso indebido del término con fines de greenwashing. El decálogo, consensuado por cerca de 200 productores, entidades y científicos, incluye principios como adaptación territorial, gestión responsable del agua, incremento activo de la biodiversidad, pastoreo dirigido, eliminación del volteo del suelo, cobertura vegetal permanente, diversificación de cultivos, reducción de insumos químicos de síntesis, minimización de plásticos y fortalecimiento del vínculo social y territorial.

Con estos resultados, el estudio posiciona a la producción agrícola sostenible como una alternativa viable desde el punto de vista productivo, ambiental y nutricional, abriendo un nuevo debate sobre el futuro del modelo alimentario global y el papel de la sostenibilidad agrícola en la seguridad alimentaria.