
Agricultura submarina: cómo esta empresa logró cultivar plantas bajo el mar
Nemo’s Garden cultiva plantas en biosferas submarinas y estudia cómo la hidroponía puede aprovechar las condiciones del Mediterráneo.
La agricultura submarina abre nuevas posibilidades para investigar métodos de cultivo en condiciones distintas a las terrestres. Frente a la localidad italiana de Noli, en la costa de Liguria, el proyecto Nemo’s Garden desarrolla un sistema de biosferas sumergidas donde crecen albahaca y otras plantas mediante hidroponía, aprovechando las condiciones ambientales del Mediterráneo.
Cómo funciona el cultivo bajo el agua
En funcionamiento desde 2012, el proyecto utiliza estructuras transparentes instaladas entre seis y once metros de profundidad. En su interior, las plantas crecen sin tierra mediante sistemas hidropónicos, mientras que el agua dulce necesaria para el cultivo se obtiene a través de la evaporación y condensación del agua de mar. El calor favorece la evaporación y el vapor se condensa en las paredes de las biosferas, donde puede recolectarse para su uso agrícola.
Qué aporta el entorno submarino a la agricultura
Las biosferas ofrecen condiciones particulares, como temperaturas relativamente estables, humedad elevada y una disponibilidad de luz diferente a la de la superficie. El proyecto investiga cómo estos factores influyen en el desarrollo de las plantas y en la composición de determinados compuestos, entre ellos aceites esenciales, antioxidantes y polifenoles. Los resultados corresponden a condiciones experimentales específicas y no implican que todas las especies o variedades respondan de la misma manera.
Un modelo experimental para explorar el futuro agrícola
La propuesta de Nemo’s Garden no consiste en sustituir los campos agrícolas convencionales por instalaciones submarinas, sino en estudiar cómo aprovechar entornos alternativos para producir plantas. La experiencia puede aportar conocimientos sobre hidroponía, gestión del agua y adaptación de los cultivos a condiciones ambientales controladas, aunque su viabilidad comercial depende de factores como los costos de instalación, mantenimiento, acceso y escalabilidad.
Para la agroindustria, la iniciativa representa una línea de investigación sobre nuevas formas de producción en un contexto de presión sobre los recursos naturales y necesidad de mejorar la eficiencia hídrica. Su principal aportación es demostrar que explorar otros entornos puede ampliar el conocimiento sobre los sistemas de cultivo, sin perder de vista los desafíos técnicos y económicos que implica trasladar estos experimentos a una escala productiva.










