
El agro indio es el eje del conflicto comercial con Estados Unidos
El cierre estructural del sector agrícola de India choca con la ofensiva arancelaria de Donald Trump.
India enfrenta una creciente presión comercial por mantener uno de los sectores agroalimentarios más cerrados del mundo, una situación que se ha agravado tras la imposición de un arancel especial del 50% por parte de Donald Trump, cuya prioridad es expandir las exportaciones agrícolas de Estados Unidos.
La producción agroalimentaria india emplea a más de 700 millones de campesinos con niveles de productividad extremadamente bajos y permanece prácticamente blindada frente a la competencia internacional, un modelo que condiciona el comercio bilateral con Washington.
Un ejemplo emblemático es Amul, la mayor cooperativa láctea de India, que abastece cerca del 75% del mercado interno de leche de una población de 1.300 millones de personas y representa alrededor del 25% de la producción mundial del sector.
En 2024, los ingresos de Amul superaron los 7.300 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 8%, apoyados en un esquema de operación basado en la compra diaria de toda la leche producida por sus 3,6 millones de socios.
El modelo se sostiene en un precio fijo de 0,45 dólares por litro, independientemente de las condiciones del mercado, lo que garantiza ingresos estables para los productores, aunque sin incentivos para mejorar la eficiencia.
Este sistema asegura la colocación permanente del producto, incluso a precios inferiores al mercado, lo que explica tanto la escasa productividad como la elevada fidelidad de los asociados.
Como consecuencia, el mercado lácteo del subcontinente permanece prácticamente cerrado al exterior, protegido por aranceles que oscilan entre el 30% y el 60% para todos los productos importados.
Esta lógica proteccionista no se limita al sector lácteo, sino que se extiende a toda la producción agroalimentaria, donde trabajan más de 700 millones de personas, aproximadamente la mitad de la población del país.
En contraste, Estados Unidos logra niveles de producción similares con apenas 800.000 agricultores, reflejando una brecha de productividad que ubica al agro estadounidense entre los más eficientes del mundo.
La estrategia comercial de Donald Trump apunta a revertir el déficit externo de Estados Unidos mediante la apertura de mercados clave, razón por la cual el arancel del 50% impuesto a India impacta directamente en el gobierno del primer ministro Narendra Modi.
Aunque India es actualmente la cuarta economía global y el Banco Mundial prevé que alcance el tercer puesto en el corto plazo, el comercio bilateral con Estados Unidos apenas supera los 240.000 millones de dólares, una cifra reducida para economías de ese tamaño.
Este bajo intercambio se explica, en gran medida, por el hermetismo del agro indio, que limita el acceso de productos extranjeros y reduce las oportunidades de integración comercial.
India cuenta con una ganadería cercana a los 400 millones de cabezas, pero permanece fuera del mercado internacional por razones culturales y religiosas, una autoexclusión que ha favorecido el liderazgo exportador de Brasil en el sector cárnico.
La ausencia de acumulación de capital en el agro indio impide mejoras sustanciales de productividad, pese a que el país exhibe una clara aspiración a consolidarse como gran potencia global.
Para transformar ese potencial en resultados concretos, India deberá avanzar en la apertura económica y en una profunda reforma de su sistema agroalimentario, resolviendo de forma estructural la histórica “cuestión agraria”.
La experiencia de China demuestra que sin una modernización previa del sector rural resulta imposible alcanzar un estatus de potencia en el contexto económico actual.
En los acuerdos de libre comercio firmados recientemente con Australia y la Unión Europea, India liberalizó sectores industriales y de servicios, pero mantuvo cerrados los mercados agroalimentarios, una postura que comenzó a tensarse con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
El trasfondo del conflicto es el intento de Estados Unidos por reducir un déficit comercial y de cuenta corriente que superó los 1,2 billones de dólares en 2024, lo que convierte al agro en una pieza central de su política exterior.
Esta confrontación comercial coloca a India ante un desafío estratégico que condiciona su proyección económica global y su relación con su principal mercado externo, Estados Unidos.









