
Biocontrol en Europa enfrenta cambios regulatorios: ¿Cómo afecta a la agricultura?
Un borrador del Ómnibus X podría restringir los procedimientos acelerados de biocontrol a sustancias clasificadas como de bajo riesgo.
Un nuevo texto de compromiso elaborado durante la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea plantea limitar varias medidas de agilización del biocontrol a las sustancias clasificadas como de bajo riesgo. De acuerdo con un análisis de IBMA España, este criterio podría dejar fuera aproximadamente al 58% de las sustancias activas de biocontrol actualmente autorizadas en Europa.
El borrador modifica el alcance planteado inicialmente por la Comisión Europea dentro del Ómnibus X. Entre los cambios figura que las autorizaciones e importaciones sin restricciones, las autorizaciones provisionales y la evaluación de zona única quedarían reservadas para las sustancias low risk, mientras que otras soluciones de control biológico no accederían a estos procedimientos prioritarios.
¿Qué significa para la agricultura?
El posible cambio regulatorio resulta relevante porque el biocontrol agrícola reúne herramientas utilizadas para prevenir o controlar plagas y enfermedades mediante organismos beneficiosos, microorganismos, feromonas, extractos vegetales y otras sustancias de origen biológico. Estas soluciones forman parte de las estrategias de manejo integrado de plagas y pueden complementar otras herramientas utilizadas por los productores.
Un análisis técnico citado por IBMA España señala que 105 de las 180 sustancias activas de biocontrol autorizadas actualmente en la UE no cumplirían con los requisitos formales establecidos para la categoría de bajo riesgo. La organización plantea que utilizar esta clasificación como requisito para acceder a procesos acelerados podría generar una diferencia administrativa entre soluciones que ya han superado las evaluaciones exigidas para su autorización.
Un mercado con aplicaciones en cultivos
El control de plagas mediante soluciones biológicas ya tiene aplicaciones comerciales en distintos sistemas agrícolas. En España, el mercado de biocontrol alcanzó aproximadamente 463 millones de dólares en 2025, con los cultivos hortícolas protegidos representando cerca del 45% del mercado nacional, seguidos por la vid y los frutales. Entre sus aplicaciones se encuentran el uso de organismos beneficiosos contra insectos, microorganismos para enfermedades del suelo y feromonas para determinadas plagas.
La discusión también tiene una dimensión industrial. Cerca del 90% de los fabricantes europeos de bioprotección son pequeñas y medianas empresas, mientras que los procesos regulatorios pueden extenderse durante varios años. La diferencia frente a mercados donde los registros pueden completarse en periodos más cortos plantea un desafío para la competitividad de la agroindustria europea y para las decisiones de inversión en investigación, desarrollo y comercialización.
El reto de acelerar sin reducir la seguridad
El debate sobre el Ómnibus X se centra, por tanto, en cómo simplificar los procedimientos sin modificar los estándares científicos y ambientales que deben cumplir los productos fitosanitarios antes de su comercialización. Entre las propuestas del sector se encuentran una definición más amplia del biocontrol, procedimientos prioritarios para las distintas soluciones biológicas, autorizaciones provisionales y mecanismos de reconocimiento mutuo más eficaces.
Para la agricultura sostenible, el desafío consiste en ampliar el acceso a herramientas que permitan responder a nuevas plagas, resistencia a determinados productos y efectos asociados al cambio climático. La decisión sobre el texto definitivo determinará el alcance de los mecanismos de aceleración y, con ello, las condiciones bajo las que nuevas soluciones de biocontrol podrán llegar al mercado agrícola europeo.










