
Emprender en España: las tecnologías que están reduciendo las barreras para crear empresas
La digitalización y la inteligencia artificial facilitan la creación de negocios, mientras el emprendimiento gana peso en la economía española.
Emprender en España está adquiriendo un nuevo impulso gracias a la digitalización, las plataformas de comercio electrónico y las herramientas de inteligencia artificial (IA). Según los datos de Shopify, los negocios españoles que utilizan su plataforma generaron 11.500 millones de euros en actividad económica durante el último año, un 311 % más que en 2022, y respaldaron aproximadamente 86.000 empleos. Estas cifras ilustran cómo los pequeños negocios pueden contribuir a la actividad económica y al mercado laboral.
El emprendimiento gana terreno en España
La intención de crear empresas también refleja esta evolución. El Informe GEM España 2025-2026 (Global Entrepreneurship Monitor) señala que el 13,8 % de la población española tiene previsto emprender durante los próximos tres años, 2,6 puntos porcentuales más que en la edición anterior. La Tasa de Actividad Emprendedora alcanza el 7,8 %, mientras que la proporción de negocios con más de tres años y medio de actividad llega al 7,4 %.
El crecimiento del emprendimiento no solo depende de la aparición de nuevas empresas, sino también de su capacidad para mantenerse en el tiempo. Cada negocio puede generar demanda para proveedores, crear puestos de trabajo y contribuir al movimiento económico de su entorno. Por ello, facilitar la creación de empresas y mejorar sus posibilidades de consolidación son factores relevantes para el desarrollo empresarial.
La inteligencia artificial reduce algunas barreras de entrada
Las herramientas de IA están incorporándose a tareas que tradicionalmente requerían conocimientos especializados o la contratación de profesionales externos. Desde la gestión de una tienda hasta la creación de contenidos y el análisis de información comercial, estas soluciones pueden ayudar a los emprendedores a optimizar recursos y agilizar procesos.
Los datos de Shopify indican que el 78 % de sus comerciantes crea su propia tienda y que el 41 % comienza con un único producto. Aunque estas cifras corresponden a su ecosistema y no representan necesariamente a todas las empresas españolas, muestran cómo determinados modelos de comercio permiten iniciar una actividad con estructuras operativas reducidas. La tecnología, sin embargo, no elimina la necesidad de validar la demanda, controlar los costes y construir una propuesta de valor competitiva.
Financiación, burocracia y miedo al fracaso
Aunque la tecnología facilita algunas tareas, los emprendedores siguen enfrentándose a obstáculos económicos, administrativos y personales. En España, iniciativas como la Ley de Startups y la Ley Crea y Crece, aprobadas en 2022, introdujeron medidas dirigidas a facilitar determinadas actividades empresariales, impulsar la creación de compañías y mejorar el acceso a financiación.
El informe GEM también identifica el miedo al fracaso como una barrera: el 53 % de la población analizada manifiesta sentirse limitada por este factor pese a considerar que tiene las capacidades necesarias para emprender. Este dato pone de relieve que el entorno empresarial no depende únicamente de las herramientas disponibles, sino también de las condiciones para experimentar, acceder a recursos y afrontar los riesgos de un proyecto.
Qué deben tener en cuenta quienes quieren emprender
La reducción de las barreras tecnológicas no garantiza el éxito de una empresa. Antes de invertir, conviene identificar un problema concreto, comprobar si existe una demanda real y calcular los costes necesarios para operar. También es importante elegir los canales comerciales adecuados, medir la rentabilidad y determinar qué tareas pueden automatizarse sin comprometer la calidad del producto o la relación con los clientes.
El avance del comercio electrónico y la inteligencia artificial amplía las alternativas para poner en marcha un negocio, incluso con equipos pequeños y desde fuera de los grandes centros económicos. La ventaja competitiva, no obstante, sigue dependiendo de la capacidad para comprender al mercado, diferenciar la oferta y convertir una idea en una empresa financieramente viable.










